miércoles, 18 de noviembre de 2015

Por favor, no me desarrollen el “talento”,…

… que me vuelvo (un poco) gilipollas.

Últimamente y por mor de la necesidad que todos tenemos, yo incluido; de reinventarnos y de sacar al mercado nuevos productos o servicios, resulta que a veces nos da por coger el rábano por las hojas y hacer algunas cosas un poco extrañas o al menos contradictorias.

Ahora a alguien o a “alguienes”, que estas cosas no suelen venir sólo de un lado, les ha dado por hablar y hacer negocio con aquello del “Talento” y no nos cansamos de oír hablar de “Descubrir el Talento”, “Desarrollar el Talento”, “Detectar el Talento en nuestra organización”, etc.

Claro, cuando uno va profundizando un poco en la historia y busca por ejemplo, definiciones del famoso “talento”, se encuentra que casi nadie o nadie lo define con claridad y cuando se hace, no todo el mundo está muy de acuerdo con lo que es. Unos meten los conocimientos, otros las competencias, otros las emociones, otros el deseo, otros todo junto,…

Y creo yo que, para poder hablar de un tema, deberíamos profundizar en él y tal vez, sólo tal vez, ponernos de acuerdo sobre lo que estamos hablando o al menos intentarlo y crear un sano debate antes de salir corriendo a vender,… ¿humo?

A parte de esto, que ya de por sí tira un poco para atrás a algunos que nos dedicamos a trabajar con personas cada día, resulta que para estar en “la onda” de la consultoria de alto nivel en este país, debes dedicarte a algo que tenga que ver con el talento y apuntarte a la asociación o grupo correspondiente para subirte a la ola.

Hace cuatro días, la palabreja aparecía tangencialmente en los congresos y reuniones de expertos y los gurús hablaban poco o nada de ella,… lo importante era la “gestión del conocimiento” pero ahora resulta que por arte de birlibirloque, todos nos dedicamos a ello en cuerpo y alma y es lo más importante en nuestros modelos de gestión y crucial en el futuro de nuestras organizaciones. ¿?

Pues hombre, a mí personalmente me parece que no es para tanto, pero bueno, yo no soy nadie y sólo es mi opinión.

Creo que tenemos muchos ejemplos a nuestro alrededor, incluso muy fáciles de ver en el mundo del deporte, que es el típico ejemplo que ahora gusta mucho en nuestro país, de la diferencia entre quienes desarrollan el talento y quienes lo usan y lo entrenan como parte de algo más global.

No es lo mismo que te entrene tu tío, que se preocupa de qué persona vas a ser el día de mañana porque tiene vínculos contigo más allá de lo deportivo o lo económico (y se te nota), que que alguien se haga cargo de un chaval de 14 o 15 años con un “talento” increíble para una actividad y que te ayude a desarrollar ese talento quien solamente está interesado en tu carrera deportiva y en lo rentable que puedes llegar a ser (… y son hasta tus celebraciones de los éxitos), pero le da igual tu actitud cuando pierdes, por ejemplo. Y hasta aquí puedo leer,… cada uno que saque sus conclusiones.

El peligro de detectar y desarrollar sólo el talento y de incorporarlo a nuestras organizaciones o darle un determinado protagonismo en mi opinión, es que nos podemos volver un poco gilipollas (Y perdonen, soy muy mal hablado). Algo de esto ya pasó con los yuppies o con las escuelas de negocios y universidades que formaban a tiburones empresariales,… que cuando ven la caja abierta meten la mano porque nadie les ha hablado de valores, de persona, de desarrollo integral, ética,… Son los mejores y tienen derecho. Y ejemplos los sabéis poner vosotros mismos, así que no abundaré en ello.
Todos ellos, personas con gran talento “empresarial”.

No me desarrollen el talento, por favor, déjenlo que discurra por el cauce que debe discurrir, déjelo que trabaje para beneficio de todos y ayúdeme a desarrollar otras cosas que no tengo tan desarrolladas o que la vida aun no me ha dado tiempo para desarrollar…

Además, tal vez sea probable (Dependiendo de lo que cada uno entienda por talento) y esto es solo una hipótesis, que todos tengamos talentos interesantes para nuestra organización en uno u otro sentido, ¿cuáles desarrollamos entonces?, ¿en quién nos fijamos para desarrollar su talento?, ¿y si mañana necesitamos el de aquel que hemos dejado de lado?,… ¿quién decide?

No tapen todo lo que hay que potenciar en las personas y en los equipos, no olviden todo lo que hay que dejar fluir y desarrollarse en la gente, no pasen ustedes de la persona con la que están tratando, apórtenle opciones, libertad, posibilidades y muchas puertas para abrir, no sólo una, porque si solo abro una puerta y nada más que una, porque es la que sé abrir o la que aparentemente es más fácil, puede que para el resto de las cosas de la vida me vuelva gilipollas y al final -lo siento mucho amigos- lo importante no será mi talento, sino que es lo que hago con él y para que lo uso y para eso, tengo que crecer en muchas otras facetas de mi vida,… que le van a complementar y le van a dar un sentido, un propósito y un modo de usarlo. Lo que ocurre es que esto es trabajar con visión a medio-largo y no a corto, que es la moda del s. XXI, confundiendo la rapidez de los cambios tecnológicos, con una supuesta necesidad de rapidez de resultados y éxitos personales. Cuanto antes, mejor.

Es algo así como el caso de aquel gran tenista argentino que desarrolló mucho su brazo dominante y como no hacía ejercicios compensatorios, la diferencia entre sus dos extremidades era muy llamativa: Estupendo para el tenis sin duda, seguramente más complicado por ejemplo, para comprarse un traje o una camisa. Ya me entendéis.

En definitiva, es maravilloso tener cualidades que destaquen respecto a la media, sin duda y es estupendo poder desarrollarlas, pero no nos olvidemos cuáles son las cosas importantes de la vida, dónde está el foco de cada persona y cómo podemos en cada caso tener en nuestras organizaciones profesionales con altas capacidades profesionales y un desarrollo personal que les distinga de otros más por lo que son que por lo que tienen.


Que levante la mano quien no conozca a un tonto con talento

lunes, 7 de septiembre de 2015

Hay que matar al lider

Me permito tomar prestada la famosa sentencia del psicoanálisis referente al “Padre” a pesar de que soy poco sospechoso de profesar la fe del maestro Freud y sus derivaciones posteriores, porque creo que hay que dar un paso al frente en nuestras organizaciones. Mi visión al respecto proviene más de un cierto Conductismo, devenido en Humanismo por efecto de la práctica profesional y de la propia experiencia vital que cada día viene a mi encuentro.

Y os preguntaréis por qué este post y a santo de qué esta sentencia tan rotunda,…

Como casi siempre me ocurre, mis textos van revoloteando en mi cerebro durante un tiempo y como escuché hace poco tiempo de un buen narrador, en realidad se escriben ellos solos y en mi modesta posición, yo diría que en mi caso además, ellos son los que deciden cuándo salir a la luz.

No es fruto de un día de inspiración sino más bien, algo que llevo gestando en mi interior desde hace ya mucho tiempo y que espero que algún día se convierta en el título de mi siguiente libro (Todo se andará), pero que en estos últimos tiempos necesito proclamar para que quizá haya algún/a líder que recoja el guante y reflexione un poco.

Desde hace mucho tiempo estamos recibiendo numerosos inputs sobre la importancia del liderazgo, de quiénes son buenas/os líder, de las características que debe tener el/la líder del Siglo XXI,… hace unos días uno de los directivos de una de las empresas para las que trabajo como consultor, me envió un correo en el que me preguntaba “qué competencias debía desarrollar para dirigir bien”. No os voy a decir lo que le contesté, pero aún está pensando en ello,…

Poco a poco me voy “horrorizando” con este tema (Y con algún otro como el “Desarrollo del Talento”, al que seguramente dedicaré otro post pronto) y cada vez voy viendo con estupor como en vez de ir hacia adelante en nuestras organizaciones, vamos hacia atrás. El famoso “despotismo ilustrado” del siglo XXI del que ya he hablado en alguna ocasión, se está adueñando del panorama directivo con asombrosa facilidad: Todo para el/la trabajador/a, pero sin el/la trabajador/a, gracias a las/los grandes líderes que nos dirigen, añadiría yo, que son las/los que saben y tienen el talento.

Para mí esto es un gran error que pagaremos antes o después. Esto es cambiar un liderazgo autoritario, paternalista y directivo, por otro “transformador” pero a la postre, buscando las mismas metas.

En mi opinión la/el buen líder es la/el que no es necesaria/o o busca no serlo. Quien tiene vocación de efímera/o, la/el que es capaz de ayudar a potenciar-se a las personas de su equipo para que sean primero líderes de sí mismas/os y después asumir liderazgos en función de las necesidades de su equipo o de su organización,… si así lo eligen y quieren comprometerse con ello libremente.

La/El líder gurú es un cáncer peligroso en nuestras empresas, la/el gran líder que arrastra a las masas es un/a creador/a de dependencias, un/a capador/a de personalidades, un/a coartador/a de libertades, un/a manipulador/a de voluntades, enmascarado/a como potenciador/a del (maldito) “talento”.

Para ello, está aprendiendo todos los trucos: “coaching”, desarrollo de competencias emocionales, teorías sistémicas de las organizaciones o similares, desarrollo de equipos de lo que sea (Mejora, innovación,...), en la mayoría de los casos, para seguir "monitorizando” y “controlando” lo que pasa, para pervivir en su lugar de poder y hacerse necesaria/o,… imprescindible si puede ser.

Amigas/os, es necesario que matemos de una vez a esa/e líder, al líder gurú, imprescindible, estrella; al Guardiola o Mouriño de turno, que casi siempre dejan arrasada la tierra por donde pasan, que nunca dejan paso si no les echan y cuando ellas/os se van, queda un panorama de organizaciones desnortadas, casi siempre en crisis, que han de empezar muchas veces de más atrás de donde estaban. No os hablaré aquí de las innumerables organizaciones en las que me he llegado a encontrar este “estilo” de liderazgo ni aquellas en las que he llegado después de salir alguno de estos “gurús” que han hecho “de las suyas”....

Necesitamos líderes que se aparten, necesitamos lideres con vocación de servicio, con ganas de desaparecer, con la seguridad en sí mismas/os suficiente para no preocuparse por no ser necesaria/o en un puesto determinado, necesitamos líderes que asuman que la libertad de su equipo está por encima de ella/él, necesitamos líderes que desarrollen líderes para apartarse lo antes posible, necesitamos líderes que no tengan miedo a no serlo y si me permitís tocar otro tema que merece mucho más que una línea, necesitamos líderes que asuman el papel real y el aporte de la mujer en las organizaciones y en igualdad.

No me gusta el cariz que está tomando el management actual, no me gustan los lobos con piel de cordero que siguen buscando el control de las personas, con supuestos modelos de gestión basados en las personas, desarrollando modelos que en realidad no cambian nada, no me gusta que la libertad de la gente no se tenga en cuenta en las organizaciones, ya no. No me gusta que la empresa del futuro siga siendo como la del pasado pero maquillada de siglo XXI, de tecnología, de intraemprendimiento que sigue controlando. No me gusta que las/los de siempre sigan teniendo el poder y sigan marcando las tendencias que en realidad, basadas en buenas palabras, solo les beneficiarán a ellas/os a medio plazo. Si querían cambiar las cosas ya han tenido tiempo y lugar para hacerlo, dejen paso, por favor.

Matemos al líder y tomemos “la bastilla” de nuestras empresas, ejerzamos nuestra libertad en base a nuestro conocimiento y nuestras capacidades, aprendamos a gestionarnos primero nosotras y nosotros y a gestionar nuestras relaciones después, renegociemos nuestros “contratos emocionales” en las empresas que nos utilizan para seguir haciendo y deshaciendo sin tener en cuenta nuestras necesidades y objetivos personales y vitales.

Y sobre todo, desenmascaremos a todas/os las/los charlatanes del management del Siglo XXI, que además, casi nunca nos dicen cómo conseguir ese mundo ideal que preconizan y se guardan para ellas/os su varita mágica, su gallina de los huevos de oro,… o tal vez es que en realidad no la tienen.


Es imperiosa la necesidad de implantar un modelo radicalmente diferente, creado entre todas/os. Matemos al líder y asumamos las riendas de nuestra vida profesional y por ende, personal,… me temo que si no lo hacemos así, el futuro de nuestras empresas y de las personas que trabajan en ellas ya lo conocemos de sobra,… ¿O no?