martes, 11 de marzo de 2014

Ayla, diez años,... y parece que fue ayer.

Y ya son diez años, hoy hace diez años desde aquella mañana de malas noticias, donde todas las radios y las televisiones hablaban del horror que se vivía en Madrid aquel día. Pero como todo en la vida, cada día tiene cosas buenas y cosas malas,... Y al mismo tiempo, nosotros, Isabel, Cristina y yo, estábamos firmando delante del notario el inicio de nuestro proyecto.


Después de unos años complicados en nuestra empresa anterior y frente a un callejón sin salida, decidimos no sin muchas dudas, muchas conversaciones y mucho miedo,  juntarnos los tres y ponernos en marcha hacia lo que hoy es Ayla Searching. Una empresa con tres socias/os, tres socias/os trabajadoras/es y emprendedoras/es, buscando un futuro mejor para las/os tres, con pocos medios y con un logo hecho por nosotros mismos que visto hoy, produce emociones y sentimientos encontrados (Ver foto) y que ya se cambió por uno de diseño bonito y profesional. Ni siquiera teníamos una clara noción entonces de que éramos eso que hoy se llama "emprendedores".

Las cosas fueron muy complicadas al principio y tras mucha lucha y con mucho sufrimiento, acabamos decidiendo que aquello no daba para los tres y el barco siguió su singladura, un par de años después, ya con un solo tripulante, gracias a la generosidad de mis dos socias, de quienes aún, al menos moralmente sigue siendo este proyecto y a quienes debo por supuesto estar en él y sigo agradeciendo disfrutar de su amistad. No creo que se pueda pedir más.

A partir de entonces también han sido años duros, con mucho trabajo, muchos momentos complicados, muchos viajes, muchas cosas nuevas, nuevos clientes, nuevos proveedores, nuevas actividades, grupos de trabajo, mucha formación y muchos cambios,... en ocasiones casi cada día.

Ya no vivo de lo que entonces vivía, los tiempos cambian y con ellos ha cambiado también la empresa y hoy el valor que aporta es diferente al de entonces y lo que hoy ofrece no tiene mucho que ver con lo que nos daba de comer al principio, se han ido incorporando muchas cosas nuevas y dando valor a los veinticinco años de experiencia que uno lleva ya a sus espaldas, que algo tendrán que decir... Tal vez también mi visión de lo efímero de las cosas, mi deseo de aprender y avanzar todos los días y la vehemencia con la que me entrego a lo que amo, tengan que ver con ello.

Durante estos diez años, he conseguido seguir disfrutando de mi trabajo y he seguido creciendo, aprendiendo y mejorando cada día, gracias, entro otras muchas cosas, a los que me habéis acompañado en este camino.

Porque efectivamente una empresa son sus clientes, sus proveedores, su red de colaboradores, en definitiva sus amigos. Si algo tengo claro en todo esto es que al final de todo, siempre están las relaciones personales, el trato personal, la escucha, la capacidad de adaptación, la empatía y la simpatía.

Y sigo en esto porque aún creo que tengo algo que decir, sigo pensando que este es un bonito proyecto, sigo soñando con un horizonte en el futuro, con empresas mejores para todos, con unas relaciones laborales diferentes y sigo creyendo que es importante ayudar a otros a llegar a donde sueñen, sigo creyendo en la colaboración como pilar básico de mi trabajo. Cada vez es más gratificante apoyar y ayudar a quienes empiezan en esto y son capaces de tener un sueño y buscar su felicidad o su seguridad construyendo sus propios futuros.

Admiro cada vez más a esa gente joven que no deja que los demás decidan por ellos y que siguen su ideal y se enfrenta a la vida en positivo, motivados y con ganas de ser lo que ellos quieren ser, aunque muchos de ellos estén abocados al fracaso, seguramente en más de una ocasión como ya fue en el pasado en mi caso y seguramente seguirá siendo en el futuro.

Y ese es mi empeño, apoyar, acompañar, ayudar o como queráis decirlo (Que no me voy a meter en discusiones conceptuales) a quienes toman la decisión de asumir su destino y tomar las riendas de su futuro y ejercer su libertad. Sigo aprendiendo cada día de esas personas y quiero seguir teniéndolas cerca y compartir sus sueños. Me hacen sentirme vivo.

No sé lo que me deparará el futuro, no sé cuánto durará esta empresa y no sé cuantos años más podremos celebrar que seguimos en este sueño, sin duda no es lo más importante,... lo más importante es seguir teniéndoos cerca, seguir aprendiendo de las personas que tengo la suerte de haber conocido y seguir aprendiendo, sobre todo seguir aprendiendo.


Un millón de gracias a todas/os y nos seguimos cruzando por ahí.