martes, 16 de septiembre de 2014

Inteligencia Social

Vuelvo a dejaros un post publicado en el Blog de EITB sobre Inteligencia Emocional, donde los compañeros de la Asociación del Consorcio de Inteligencia Emocional, solemos escribir nuestras reflexiones.


"Aprovechando aquello del verano y el descanso y buscando lecturas más “ligeras” para estos pasados días de relax, me despertó la curiosidad un libro que a la postre me ha parecido muy interesante y del que os quiero hacer alguna referencia en estas líneas, al menos para que tal vez la lectura de este post os motive a echarle un vistazo.

Probablemente muchas/os de vosotras/os ya lo conoceréis o tenéis referencias de él: Es “Inteligencia Social” de Karl Albrecht.

A pesar de ser un “Best Seller” y probablemente estar escrito para serlo (no en vano subtitula el autor su trabajo como “La nueva ciencia del éxito”) y más allá de otro tipo de consideraciones respecto al rigor de sus postulados, quiero traerlo a este espacio porque puede ayudar a reflexionar sobre la parte “social” de la Inteligencia Emocional y aporta, en mi opinión, claves interesantes para esta reflexión.

Parte el autor de la afirmación de la dudosa fiabilidad del Cociente Intelectual como predictor de éxito de las personas – según su opinión - tanto desde el punto de vista personal como social, para adoptar el punto de vista de las Inteligencias Múltiples de H. Gardner y planteando una distinción clara entre lo que es Inteligencia Emocional e Inteligencia Social, separando desde un primer momento ambas, dando mayor peso a la individualidad de la Inteligencia Emocional y separando la parte colectiva de esta en una entidad diferenciada: La Inteligencia Social.

En cualquier caso, considera a ambas complementarias e inseparables y asimiladas a las postuladas por Gardner, separadas en Intra e Inter-personales.

Plantea un modelo doble de “habilidades” de interacción social y de “estilos” de interacción, tal vez algo semejante a los diferentes enfoques de Competencias y Habilidades de Inteligencia Emocional.

Su modelo de Habilidades, lo describe con el acrónimo S.P.A.C.E., que corresponde a los conceptos: Conciencia Situacional, Presencia, Autenticidad, Claridad y Empatía que a continuación os describiré de forma somera:

- Conciencia Situacional:
Se trata de la capacidad de comprender y “leer” las situaciones, los patrones y paradigmas de las situaciones sociales en las que nos movemos. Ser capaz de algún modo de salir de nosotros mismos para hacer una lectura del lugar en el que estamos. Saber leer el contexto social, en qué fijarnos, la Proxémica y los contextos conductuales y semánticos en los que interactuamos.

- Presencia:
Se refiere al modo en que afectamos a otros, a través de lo que manifestamos externamente como personas, la apariencia física, el talante, la actitud, el lenguaje corporal, en definitiva, que sensaciones transmitimos a los demás en el contexto social. Ahonda además en temas como el Carisma, la Apariencia, la diversidad cultural, etc.

Muy interesante en cualquier caso para calibrar el impacto que tenemos en las personas y grupos con los que nos relacionamos.

- Autenticidad:
Aquí nos habla de sinceridad, de congruencia, de actuar en concordancia con necesidades, prioridades, valores,... En definitiva es la diferencia entre ser genuino o ser artificial, entre ser sincera/o o no y en este apartado además, hace una interesante distinción entre habilidades emocionales y sociales, pudiendo según el autor (Pone algún interesante ejemplo) encontrarnos con personas hábiles socialmente pero con problemas individuales en las relaciones o conexiones personales.

En este capítulo además hace también un importante análisis sobre el narcisismo y también sobre la manipulación, basándose en este último caso en la teoría de juegos del Análisis Transaccional de Eric Berne.

- Claridad:
Nos habla de la capacidad de de expresar pensamientos, opiniones e ideas claramente a los demás. Se refiere al uso que hacemos del lenguaje y nuestras capacidades a la hora de explicar ideas o conceptos. La eficacia a la hora de comunicar.

Nos hace el autor también una interesante distinción entre el “habla de rol” (Según nuestro papel funcional en la situación) y el “habla real” según en qué contextos nos movamos.

Trata así mismo de hacer una clasificación de las que él denomina Disfunciones Semánticas (Opinionitis, Todología, Ología, Debelogía,…) y los posibles antídotos para dichas disfunciones, así como algunas estrategias para poder guiar una conversación y el pensamiento desde esta perspectiva de la Claridad.

- Empatía:
Descrita como la capacidad de ser conscientes y considerados con los sentimientos ajenos. Ser capaz de sintonizar con los otros como individuos únicos y yendo algo más allá de las definiciones habituales de este concepto, ser capaces de llegar a un nivel de conexión con la otra persona, que inspire a cooperar.

Trata de describirnos el autor lo que él llama comportamientos tóxicos y comportamientos nutritivos alrededor de este concepto, dando también mucha importancia a la escucha y a cómo cimentar esta competencia.


Trata de ayudarnos a evaluar nuestro estilo de relación, describiendo cuatro modelos de comportamiento, en función de la Energía Social (Impulso o tendencia a interactuar e influir con las personas) y el Foco en los resultados de la interacción (más centrado en las tareas o en las personas, al estilo del Liderazgo Situacional de Blanchard. Ver Fig.1) a los que llama Estilos de interacción (Ver Fig.2) y que pueden describirse de manera somera como:

- Conductor: Combina una elevada Energía Social con una fuerte concentración en la tarea.
- Motivador: Con una elevada Energía Social, tiende a influir en su entorno en base al fomento y cuidado de las relaciones personales.
- Diplomático: Muestra una Energía Social algo menor pero sigue prefiriendo concentrarse en las personas para obtener resultados. Eleva el valor de la cooperación.
- Solitario: Combina una baja Energía Social con una orientación primaria hacia la tarea, aunque puedan tener habilidades sociales desarrolladas, presentan una fuerte tendencia a confiar en ellos mismos según el autor.

En los capítulos posteriores del libro que ya dejaré que descubráis vosotras/os con más detalle, nos habla de las aplicaciones de la Inteligencia Social al mundo laboral, en cuanto al Liderazgo y la Dirección de Equipos y Organizaciones, describiendo 17Síndromes de Disfunción Organizativa” que os recomiendo examinar a quienes os dedicáis al mundo de la empresa y así mismo, da un interesante repaso a temas tan importantes como el tratamiento de la diversidad, el desarrollo de líderes socialmente inteligentes, el poder e influencia en las organizaciones, la resolución de conflictos y la negociación desde el punto de vista de la Inteligencia Social y cerrando el libro se hace algunas preguntas que a mi modo, me gustaría trasladaros:


¿Tendrá influencia y será necesario el desarrollo de la Inteligencia Social en las nuevas generaciones? ¿Quién enseñará a nuestros hijos competencias y habilidades de Inteligencia Social?"

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