jueves, 29 de julio de 2010

Desiderata (Max Ehrman)

Acabando el “curso” y bajando el acelerador en esta semana, que ya cierra este mes en el que se acaba el mundo y parece que no hay nada más allá del 31 en el ámbito laboral, (Ojo con Septiembre que os vais a dar cuenta de que no habéis terminado de trabajar, sólo ha sido un espejismo y ya sabéis lo de la depresión post-vacacional y esas cosas…) no se si por mi mayor disposición o por pura casualidad (¿O “causalidad”?), estoy siendo estos días testigo amistoso de algunos problemas personales complejos, duros y difíciles de resolver, de personas a las que tengo un especial aprecio y que me quitan el sueño.

Cuando me paro a pensar en ello, en ese a veces vano intento de encontrar la varita mágica que ayude a dejar de sufrir a gente a la que quieres, me viene a la cabeza un texto que conozco hace muchísimos años -ya ni me acuerdo desde cuándo- y que en los malos momentos, prácticamente desde mi adolescencia, me ha ayudado muchas veces a coger perspectiva y mirar los problemas de un modo más sereno.

Es la “Desiderata” de Max Ehrman, precioso escrito que me acompaña siempre y que espero que os pueda ayudar también a todos y todas en los momentos de tristeza, soledad, abatimiento, rabia, indecisión,… Ahí va:

“Camina plácido entre el ruido y la prisa y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.

En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia.

Esquiva a las personas ruidosas y agresivas ya que son un fastidio para el espíritu.

Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.

Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.

Sé cauto en tus negocios pues el mundo está lleno de engaños, mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales. La vida esta llena de heroísmo.

Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años abandonando con donaire las cosas de la juventud.

Cultiva la firmeza del espíritu, para que te proteja en las adversidades repentinas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Sobre una sana disciplina, se benigno contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que las plantas y las estrellas, tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.

Por eso debes estar en paz con Dios cualquiera que sea tu idea de El. Y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida.

Aún con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso.

Sé cauto, ¡esfuérzate por ser feliz!”

sábado, 17 de julio de 2010

Modelos de Gestión Basados en el Humor y en el Amor

Me gustaría compartir con todos vosotros una experiencia extraordinaria que he tenido la suerte de vivir el pasado fin de semana en Sevilla, de la mano de mis amigos de la Escuela de la Risa Inteligente de Tolosa (Gipuzkoa).

La historia comienza con una proposición por parte del Maestro Bharat Martín, alma Mater de la Escuela además de gran amigo y compañero, en la que se me plantea la posibilidad de participar como monitor-dinamizador en un encuentro de monitores titulados por la Escuela en Andalucía.

He de decir que a pesar de la poca información que llevaba la propuesta, el corazón –Al que gracias entre otros al Maestro, últimamente hago mucho caso- no me dejó casi ni pensarlo e inmediatamente, después de cerciorarme de que no era un broma, dije un “sí” de esos que uno mismo se sorprende haber dicho después de que ya ha salido de la garganta,…

Y probablemente ahí se fraguó una de las experiencias más fuertes de mi vida en cuanto a la posibilidad de sentir a las personas, sus emociones y la presencia plena de cada uno de ellos en un espacio temporal muy corto e intenso, experiencias que de algún modo han cambiado mi forma de sentir y ver algunos aspectos de mi propia vida y de mi práctica en consultoría.

Curioso final, iba a dar un curso, a dinamizar un equipo y he aprendido yo más que nadie y me ha cambiado y dinamizado a mí por encima de lo que yo he aportado para dinamizar a otros,… quién lo iba a decir, pero no nos adelantemos.

Ese “si” incondicional, basado en la confianza en la persona que me había propuesto la aventura, llevó a un interesante trabajo de equipo, preparación de objetivos, contenidos, dinámicas, cómo distribuir tiempos, cómo hacemos qué y cuándo,… el “quién” no tiene tanta importancia en nuestro caso porque El Maestro y yo formamos un tándem en el que los papeles son complementarios e intercambiables, de modo que ambos hacemos todo como uno sólo,… probablemente es más fácil si se ve “en vivo y en directo”, pero ya me entendéis.

A este equipo y en la distancia se incorporaron además Manu y José Luis (Vayú), el primero desconocido totalmente para mí y el segundo “reconocido”, pero poco más en un par de encuentros esporádicos y rodeados de otras personas y sin la posibilidad que este fin de semana me ha dado de conocer la espectacular humanidad de esta gran persona.

Independientemente de otras consideraciones, tengo que decir que este equipo de cuatro monitores funcionó a las mil maravillas, con una compenetración, apoyo, respeto, ayuda y complementariedad que yo no he conseguido ver en equipos en acción hace muchos años, incluso en grupos de personas muy acostumbradas a trabajar juntas.

Sin entrar en más detalles del encuentro y por no extender demasiado este post, os diré que en aquella sala de hotel en Sevilla, hubo un grupo de 25 personas aproximadamente, con una capacidad de entrega y participación, de cariño, de respeto y consideración; con un nivel de ternura y afecto que desbordaba el propio ámbito de la sala y que se percibía incluso más allá de las personas que participábamos directamente de aquel clima.

Proyectos, ilusiones, propósitos de futuro, nuevos modelos de negocio, nuevas iniciativas en los puestos de trabajo de algunas personas, en definitiva, un cúmulo de proyecciones hacia el futuro, basado en el apoyo y las fortalezas del presente, que vistas desde hoy, tras el paso de algunos días, incluso os diré que asustan un poco.

En cualquier caso si estamos comprometidos en la búsqueda de un nuevo modelo de gestión, basado en las personas y en lo que éstas tienen de Humanidad, potencialidad y posibilidades de desarrollo personal, a mi no me cabe ya ninguna duda de que debemos pensar en nuestros sistemas de gestión con la vista puesta en otro modelo de relaciones personales, en otros lenguajes, en otros valores individuales y grupales y en definitiva, en modelos que tengan en cuenta no solo el trabajo cognitivo, las emociones o las competencias de la inteligencia emocional -que por supuesto también- sino también otras realidades dentro de las organizaciones que tienen que ver con el Humor, el Cariño, el Amor, la Escucha buscando el bien en mi interlocutor o la Aceptación Incondicional, la búsqueda de la variedad y la diferencia por encima de la uniformidad, como riqueza y “capital” valioso de la organización y por supuesto, la consideración de cada persona y cada equipo como único, irrepetible, capaz de decidir y de avanzar y desarrollarse más allá del techo que imponga un líder vitalicio y no consciente de que un líder es efímero en la medida que contribuye al desarrollo de sus equipos por encima de cualquier techo de cristal que se ponga por delante.

A mi este cambio me apetece y me motiva, ¿Tu que cree?

(En homenaje a todos los Payasos que quieren cambiar el mundo a través del Amor, ¡Gracias!)