martes, 25 de mayo de 2010

Coaching, un estilo… ¿De qué?

A vueltas con definiciones y precisiones creo que es importante contaros mi visión de lo que es Coaching y de lo que no y mis pensamientos y sentimientos al respecto.

No soy original si os digo, al igual que os dirá toda la literatura que podáis consultar, que no es terapia, ni consultoría, ni formación, ni siquiera es similar a la ayuda que proporciona un buen un amigo.

En una reciente reunión nos planteábamos cómo titular un taller monográfico que estamos elaborando sobre el tema, que ofreceremos a compañeros del Consorcio de Inteligencia Emocional de Innobasque, intentando abrir algunos claros en las nubes que se ciernen sobre el tan traído y llevado “Coaching”.

No entraré a buscar definiciones de los expertos ya que si os interesan, hay maestros conocedores y profesionales del tema que han publicado literatura suficiente como para hacerse una interesante idea del alcance del Coaching y que por supuesto os darán una idea académicamente mucho más certera que la que yo os voy a ofrecer (Sir John Whitmore, Robert Dilts, Alain Cardon, Rafael Echevarria, etc. por poner algunos muy conocidos en nuestro entorno).

Por otro lado y desde un punto de vista profesional, mi intuición –que como todo el mundo sabe es una forma de inteligencia- me dice que el Coaching se está convirtiendo en un gran negocio para mucha gente con pocos escrúpulos y grandes habilidades “marketinianas” que, si queréis que os sea sincero, pienso que no está haciendo ningún favor a quienes amamos esta forma de vivir y ayudar al desarrollo personal y grupal.

No me detendré más en esto porque no quiero entrar en polémicas… además nadie va a reconocer (Yo tampoco) que forma parte de este grupo de malas personas, avaros, egoístas y poco éticos profesionales del Coaching que está haciendo el agosto con una interesante moda.

Yo creo en el Coaching como una forma de ver el mundo y a las personas que están en él, como un planteamiento vital que busca lo que une y no lo que separa, de la conciliación y no la distancia, de la mejora y no el auto abandono.

Creo que la gente es capaz de mejorar siempre, siempre que se lo proponga y siempre que quiera llegar a cambiar, creo que la gente es libre de elegir y creo que todos somos capaces de decidir lo que queremos que sea nuestra vida a partir de hoy.

Creo que juzgarnos y culparnos en auto juicios sumarísimos es poco útil y nada beneficioso y creo que el error es una oportunidad de subir un escalón de mi mismo hacia algo mejor,… y lo practico,… y me equivoco,… y sigo aprendiendo… y sigo subiendo.

Creo que todo el mundo tiene algo importante que decir, que todos tenemos algo bueno que ofrecer, que las personas te tratan según tu las tratas y que no habrá un futuro mejor para nadie si no es un futuro mejor para todos.

Creo también que hay cosas muy buenas en las formas tradicionales de hacer las cosas y otras mejores o al menos igual de buenas en nuevas formas de hacer y trabajar y estaría bien ser justo con todo el mundo en esto.

Creo que la competencia lleva a la infelicidad y la desigualdad y la colaboración lleva al desarrollo y a la mejora colectiva… y la intento practicar.

Desde este punto de vista y sin extender mucho más este mini-credo, creo en el Coaching como un modo de mejorar el mundo y las personas que viven en él, con el que la lucha de Escuelas y la competencia por quién es el Coach genuino tiene poco sentido, en el que nos conoceremos por nuestras buenas prácticas, por supuesto, pero también por nuestra actitud ante los demás sean clientes, compañeros o competencia profesional.

En definitiva y contestando a una de las preguntas que nos hacíamos en la reunión de la que os hablaba al comenzar este post, creo que el Coaching es un modo de liderarse uno mismo, que hace de nuestras actuaciones y nuestro modo de pensar un estilo de vivir y de interaccionar con el mundo y con el que además podemos ir calando como lluvia fina en el resto de los seres humanos que nos rodean, para hacer de este mundo un sitio más agradable para con-vivir.

Es cierto también que todo esto puede traducirse, desde el punto de vista profesional en una técnica de ayuda y apoyo a personas y equipos, basada en el autodescubrimiento y en una intervención estructurada donde cliente y Coach se encuentran en un acto libre y de igual a igual (En esto creo que todos estamos de acuerdo).

Desde esta actitud, dedicarse profesionalmente a conseguirlo desde la ética en cualquiera de los sectores y ámbitos en los que uno se mueva, es más un compromiso vital que una profesión… ¿Quién no quiere dedicarse a lo que le hace feliz?

domingo, 16 de mayo de 2010

... y ahora a divertirse

Durante varios años he sido testigo, no siempre mudo, a veces con un cierto tinte de culpabilidad (Yo fui su seleccionador) y muchas veces impotente, del sufrimiento de una persona -a la que considero buena amiga y a la que tengo un cariño muy especial- en el desempeño de su puesto de trabajo dentro de una de esas organizaciones que seguro que todos conocemos, en las que la persona cuenta poco a pesar de ser multinacional anglosajona, en la vanguardia de las teorías de los modelos de gestión basados en las personas.

Después de muchos sufrimientos, sinsabores, días malos y días muy malos, asumió las riendas de su trayectoria profesional y después de una reflexión de meses, de muchas dudas y de muchas vicisitudes personales, ha decidido marcharse y emprender un proyecto diferente.

No diré que la decisión no me ha alegrado, puesto que siempre he sentido una especial predilección por esta persona en lo íntimo y una gran admiración por sus aptitudes y capacidades en lo profesional.

En una de esas pocas comidas que tenemos la oportunidad de compartir (Yo siempre me quedo con ganas de más porque siempre hay que irse corriendo no vaya ser que me necesiten en planta y…) aprovechando los temas de trabajo que tenemos algunas veces entre manos, hemos podido compartir un poco sobre su decisión y cómo se encuentra actualmente.

No entraré en detalles que no vienen al caso pero en general tengo que decir con alegría que ha cambiado su estado de ánimo y creo que puedo decir que hace tiempo que no tenía la sensación tan clara de su serenidad y bienestar interior a pesar de que aún debe cumplir unos cuantos meses más de trabajo en la empresa, ya que ese es el compromiso al que ha llegado con la organización antes de irse.

… y debo confesaros que no he podido más que pedirle un favor casi personal: ahora que te vas, ahora que lo has decidido, ahora que ya no tienes nada que perder,… demuéstrales cómo se hacen las cosas, pon los límites, enseña cómo se gestiona y da unas cuantas lecciones a todos esos que poco a poco han ido medrando en sus puestos en base a aparentar que meten muchas horas y al “si señor” del siglo XX.

No se si es el mejor consejo, no se si es lo más racional, ni siquiera estoy seguro de querer que me haga caso pero es lo que me pide el cuerpo, que se enteren de una vez de lo que se van a perder y de la gran “cagada” (con perdón) que han ido labrándose durante años para llegar aquí.

La pena es que hay muchas más personas en esa organización y no estoy muy seguro de que aún así los de la parte de arriba del organigrama sean capaces de reflexionar sobre lo que se pierden,…

¿Qué tenemos que hacer para cambiar esto rápidamente para que no haya más muertos en el camino de la excelencia?

En cualquier caso estoy contento, la historia de la que os hablo tendrá un final feliz ya que la persona protagonista emprende un camino nuevo e ilusionante para ella y mucho más cercano a sus anhelos e inquietudes tanto en lo personal como en lo profesional.

viernes, 7 de mayo de 2010

Entrevista

Estoy encantado gracias a Jesús Gabriel Gutiérrez que me ha ofrecido la posibilidad de explayarme en una entrevista que ha publicado en su blog.

Es una buena oportunidad de que sepáis algo más de mí, mi personalidad, mis ansias, mis anhelos, mis valores,… que conozcáis un poco más de mi SER, si os interesa.

Sin compromiso, sin obligaciones, sin más… si os apetece entrar os dejo el link,… ¡Ah!... y se admiten comentarios.

Si quieres leerla directamente: http://bit.ly/8YpxCR

Un gran abrazo a todos, a los que la leáis y a los que no también.

martes, 4 de mayo de 2010

Colaboración

Creo que ha llegado el momento de contaros un poquito más de ese proyecto que se llama Consorcio de Inteligencia Emocional y que en algunos foros produce dudas y causa algunos recelos, lógicos por una parte, pero que por otro lado tienen mucho que ver con el desconocimiento del propio proyecto.

Como algunas otras de las personas y entidades que actualmente se encuadra en el grupo, yo llegué al CIE a través de Innobasque, entidad de la que brota como proyecto de Innovación por y para las Personas, desde el punto de vista de la Inteligencia Emocional.

Mi entrada en dicho proyecto, por circunstancias que no vienen al caso en este post se produce en el último trimestre del año pasado; año en el que parece reactivarse después de una andadura previa hace más de un año en la que se creó el embrión de lo que es hoy (Esto es historia que yo no he vivido y que relato por boca de terceros, que alguien me corrija si me equivoco).

Me topo en un primer lugar con la responsable dinamizadora del proyecto, la entonces desconocida y hoy querida Olga Gómez –“Alma Mater” del CIE y según la opinión de todos, responsable de los éxitos del proyecto- que me va explicando entre mail y mail en qué consiste y me anima encarecidamente a participar… y me convence.

Mi frágil memoria me hace no recordar demasiado la primera reunión a la que acudí en la sede de Innobasque en Zamudio, pero lo que si recuerdo son sensaciones de bienestar, curiosidad, motivación,… buenas percepciones en cualquier caso que me hacen avivar la curiosidad y las ganas de profundizar un poco más.

Esas sensaciones primeras se han ido poco a poco convirtiendo en sentimientos de familiaridad, cariño, amistad, alegría, humor y otros mucho que van transitando en cada una de las reuniones o encuentros en los que participo, de modo que, curiosamente se han convertido en espacios de mi vida profesional que me ayudan a cargar baterías y “salir” al día a día de otra manera.

Esto puede parecer una barbaridad o una afirmación fruto de una intensa convivencia momentánea en la que, como muchas veces habréis experimentado en situaciones intensivas, los sentimientos se magnifican en un primer momento pero no es así, puesto que esto lo estoy redactando con la serenidad que me da la distancia en espacio y tiempo de esos encuentros, de modo que lo describo con la cabeza fría y… a pesar del maestro Punset, con la cabeza fría a veces también se acierta.

Personalmente me he adscrito a trabajar en tres de los múltiples grupos en los que nos mezclamos y barajamos los miembros del Consorcio y me atrevo a decir que esos grupos se han convertido en equipos de trabajo, formados por gentes de diversos orígenes, de empresas diversas, con intereses muy alejados en algunos casos, con perfiles y trayectorias a años luz a veces,… pero todas ellas con una idea clara central y varias ideas subsidiarias también comunes.

Todos estamos en la idea de que el fomento, desarrollo y difusión de las Competencias de la Inteligencia Emocional va en beneficio de las personas, las organizaciones y las empresas y en definitiva de la sociedad en general, de modo que lo vemos como uno de los instrumentos posibles de innovación y transformación desde el SER.

Por otro lado consideramos que nada cambiaremos si no es desde nuestro propio cambio y experimentación, de modo que no se trata de difundir sólo conceptos -que también- sino fundamentalmente actitudes, que es lo que creemos que cambia las cosas.

Las personas que están involucradas en este proyecto creen, practican y fomentan la colaboración como instrumento de crecimiento, de transformación y de creación, de modo que se puede decir que en este momento hay un principio de red y de redes que involucran a muchas personas y que está fomentando el crecimiento cualitativo tanto del Consorcio en sí, como de las personas que lo integramos y colaboramos en sus proyectos.

Desde los miembros del Consorcio hay una intención clara de compartir conocimientos y experiencias laborales, de modio que incluso se organizan sesiones monográficas abiertas a todos, en las que se van aportando conceptos, técnicas, maneras de hacer, ideas nuevas,… destinadas a cooperar y co-crear.

Es un proyecto abierto, siempre acogedor de las personas que se acerquen a aportar su conocimiento y experiencia, su trabajo y sus ganas, de modo que no es un grupo cerrado, ni exclusivo, ni siquiera elitista; es un grupo donde todo el que quiera se siente especialmente incluido y valorado, donde todas las ideas y todas las tendencias se tienen en cuenta, dentro de la línea común de la transformación a través de la práctica y difusión de la inteligencia emocional.

Este equipo cree en los demás, cree en las personas, confía en ellas y cada uno de nosotros confía en el otro y apoya su relación en la confianza y valoración del que tiene al lado, de modo que no sólo es un principio sino que es la práctica habitual, hasta cotas a veces difíciles de encuadrar en la lógica de la relación de personas que se conocen poco y en circunstancias muy concretas.

Es pequeña la influencia que uno puede ejercer desde esta tribuna, pero os diré humildemente que me parece que se está gestando un fenómeno desde el Consorcio que bien podrían estudiar los sabios del mundo del trabajo y de las organizaciones, porque creo que habrá pocos proyectos de COLABORACIÓN que se hayan desarrollado y hayan crecido con tanta rapidez y solidez como el que nos ocupa… ahí lo dejo para quien quiera recoger el guante.

En cualquier caso os diré que personalmente siento que se está construyendo algo diferente, algo transformador, algo “bueno” que puede ayudarnos a desatascar nuestros paradigmas tradicionales y ayudar a buscar ese nuevo sistema económico, esas nuevas maneras de hacer, aportar ese pequeñísimo grano de arena que ayude a cambiar el mundo.

Os seguiré contando cómo nos va y las cosas que vamos haciendo con más detalle, desde aquí me comprometo a ello y dedicaré algunos de los post futuros a haceros partícipes de nuestros trabajos.