viernes, 26 de febrero de 2010

Inteligencias Emocionales

Ya ha bajado el nivel de adrenalina y va quedando el poso “real” de una interesante mañana de trabajo intenso y “emocional” en “nuestra” sede (Ya es como nuestra casa) del Consorcio de Inteligencia Emocional de Innobasque.

Para quien no lo sepa, nos juntamos desde hace un tiempo un grupo de personas interesadas en el área de la Inteligencia Emocional, preocupados por expandir y popularizar –en el más amplio sentido de la palabra- la importancia en nuestras vidas personales, sociales y laborales de las Competencias integradas en una de nuestras “Inteligencias” –suponiendo que fuera tan fácil la separación entre varias y a modo de explicación sencilla-: la Emocional.

Una definición tan amplia del grupo y su objetivo, pudiera llamar a pensar que nos pasamos las reuniones hablando “del mar y los peces” y pocas cosas prácticas, concretas o resolutivas vamos poniendo encima del tapete de juego.

Nada más lejos de la realidad. A estas alturas podemos decir que se están materializando interesantes proyectos (Además de los que ya están incluso en fases finales de realización y publicación) y el Consorcio tiene una interesante e intensa vida, entre caótica y superorganizada, espontánea y controlada, emocional y racional.

No me extenderé en temas como el Barnetegi Emocional, el grupo de Coaching (Recién formado y ya con un par de objetivos muy potentes en ciernes), los temas de investigación seria y rigurosa de Javi en Gasteiz en el tema de Exclusión Social, el proyecto de Emprendedores de Nekane y Lorena,… u otras muchas cosas de las que ayer hablamos en nuestra reunión de trabajo.

Mención aparte nuestro amigo Dioni y su equipo, que nos obsequió con un hamaiketako maravilloso compuesto por obras de arte en forma de fruta, que dio además colorido a la ya de por sí variopinta representación de personas en la reunión y que a los que no fuimos a su primer World Fruit nos hizo tener cierta envidia de aquel encuentro de Septiembre del año pasado.

En cualquier caso y por encima de las aportaciones y los trabajos personales de cada uno o de cada equipo, se respiró un ambiente de cambio, de transformación e innovación personal, de trabajo, de inteligencia emocional e inteligencias emocionales interactuando,… de modo que ya hemos empezado a demostrar que es ciertamente un nuevo camino para crecer, mejorar y cambiar las cosas, que estamos construyendo un mundo un poco mejor desde una perspectiva y una metodología diferente, que nace de la colaboración real, desde la propia vivencia de lo que proponemos y desde el compromiso personal individual y de equipo de trabajo que llegará a construir,… ya lo estamos haciendo de hecho, una nueva realidad mucho más grande que la suma de los que la componemos.

… y a mí me da que por este camino, aunque pueda haber otros, no vamos mal, ¿No os parece?

lunes, 15 de febrero de 2010

Libertad

Asisto desde hace tiempo a algunos foros donde se plantean nuevas formas de hacer las cosas, nuevos modos de trabajar, visiones diferentes de las organizaciones, del trabajo, de las relaciones personales y laborales, recetas mágicas de nuevo cuño, viejas ideas vestidas de nuevo, conceptos y conceptualizaciones sorprendentes y atractivas, estilos de liderazgo diversos, etc., etc.

En cualquier caso, como ya me habréis oído/leído, ideas, teorías, descripciones, todas respetables para mí si,… aunque me asalta una preocupación que tal vez ya haya traslucido en algunos de los post que llevo publicando este tiempo y que me viene a la mente casi en cada uno de los encuentros en los que participo de un modo u otro.

Incluso en temas relacionados con el Coaching, que, como sabréis ya, busca un desarrollo integral de la persona y de sus relaciones, asisto a veces atónito a una suerte de teorías, metodologías, plannings o proyectos en los que se pone encima de la mesa un cambio, una nueva visión, un nuevo planteamiento, un nuevo estilo,… que me asustan un poco,… os cuento:

La pregunta que casi siempre me viene a la cabeza es ¿Y si el sujeto de la intervención no quiere “ser intervenido”?, ¿Y si estamos diciendo a las personas lo que es bueno para ellas sin tener en cuenta lo que ellas sienten y piensan?, ¿No estaremos dando “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, en una nueva variedad de Despotismo Ilustrado del siglo XXI?

Y la verdad, me asusta que quienes claman contra el uso del vocablo “recursos” para calificar a los “humanos”, luego planteen un método de trabajo que está basado en los humanos pero sin contar con ellos, no porque no respete sus ideas, sino porque enmascaren algo diferente a lo que parece a primera vista.

En las organizaciones en las que intervenimos, como Coaches, formadores o consultores, a veces corremos el peligro de considerar a las personas como entes incapaces de decidir por sí mismos –si, el tipo de trabajo y relación ha cambiado, sin duda en las empresas, ellos tienen el conocimiento, pero siguen sin tener el poder de decidir-

Y aquí entramos nosotros, “los que sabemos qué te conviene”, los que decidimos qué tiene que ser tu futuro y los que te anunciamos a bombo y platillo que o nos haces caso o te espera un futuro muy complicado y tu empresa acabará hundida,… así que por la cuenta que te tiene, haz Coaching, cambia tus relaciones en la fábrica o fórmate en habilidades sociales –aunque ya las tengas-, porque es lo que yo decido que te conviene y si no,… no te voy a echar,… pero tu sabrás lo que haces…

Y a mi me preocupa cómo potenciar a las personas que deseen mejorar, cómo ayudar a que los adultos se puedan comportar como tal, que puedan elegir, que sepan lo que se cuece en el organigrama “por encima de ellos”, que tengan la potestad de decidir por ellos, que puedan ser “El dueño de su destino y el capitán de su alma” que diría Morgan Freeman en Invictus.

Y esa es mi guerra, como decía una buena amiga: “jugando al juego que haya que jugar”, para poder ayudar a transformar a las organizaciones a favor de las personas y lo que quieran SER, de lo que las personas decidan que quieren que sea su vida, que no es un camino de rosas, que la libertad da miedo como diría Fromm, que poder elegir da miedo, crea inseguridades, vértigo vacío, soledad,… pero que hay que propiciar la oportunidad para elegir,… aunque sea para decidir no elegir, si.

No voy a utilizar el miedo, la crisis el futuro negro o la bolsa para justificar lo injustificable, no quiero. Aprovechemos las situaciones para estar mejor, crecer más, decidir, ejercer de adultos y decir “no” si lo consideramos oportuno y adecuado.

Probablemente el camino sea el desarrollo de la libertad, que cada uno podamos elegir lo que queremos y lo que no, que todos los adelantos, todo el desarrollo, toda la tecnología, la capacidad de comunicación, la globalización o la glocalización, nos sirvan para ser más nosotros, de cualquiera que sea la forma que lo entendamos.

…. y queridos amigos, esta es mi guerra utópica, mi norte y mi “Marca Personal” como se dice ahora.

¿Y el tuyo?

viernes, 5 de febrero de 2010

Xenofobia Consultoril

Esta vez no me voy a extender demasiado, porque no se siquiera si realmente deseo que leáis esto,… me da que va salir en plan negativo y que no me voy a sentir demasiado orgulloso, pero necesito expresarme.

Sirva el símil semántico del título del post para, tal vez de un modo excesivamente extremista –intentando generar conciencia/reflexión/debate- llamar la atención sobre un hecho que me ha hecho reflexionar bastante durante esta semana.

He asistido atónito a un cierto desprecio (O así me lo ha parecido a mi) no se muy bien si personal, profesional o teórico por parte de unos consultores frente a otro/s, con calificativos curiosos y descalificaciones basadas en ideas extraídas del contexto, incluso a veces no escuchadas directamente.

No me voy a extender más, puesto que no soy yo el protagonista de las historias, ni quiero serlo y cada uno ya sabrá de sus palabras y de sus silencios… y además no quiero caer en lo mismo que estoy denunciando, ya me entiendes.

Solamente quiero constatar que en cualquier caso, si nos pasamos la vida hablando de la importancia de las personas, del enpowerment, el respeto, la consideración del otro en las organizaciones en las que trabajamos, intervenimos o asesoramos, creo que como dice Robert Dilts, tal vez deberíamos empezar por “liderarnos a nosotros mismos” y ser ejemplo de lo que preconizamos.

Siento no estar de acuerdo con algunas tendencias pero en cualquier caso respeto las teorías, las conceptualizaciones, los modos de darlas a conocer y sobre todo respeto a las personas que de algún modo –por muy erróneo que a mi me parezca- tienen una mínima intención de mejorar el mundo… y creo que si no es así,… poco vamos a poder hacer para SER una humanidad mejor.

Nota: No me apetece ilustrar este post con una bonita foto porque no debería tener que haberlo escrito, espero que me perdonéis.